
El profesor Fernando Llorente es el representante del maestro Fu Sheng Yuan en Cataluña. Es uno de los primeros que confió en el maestro Luis Pedreros y apoyó su labor de difusión del Yang Tai Chi tradicional en España. Entrevista realizada en 2001
-¿Cómo llegaste al mundo de las Artes Marciales?
Fue algo que ya estaba anunciado. Mi interés se había despertado
por varios lados al comienzo de los años ochenta. Tenía amigos
que practicaban Judo y Karate y me comentaban lo contentos que estaban con el
aprendizaje de un Arte Marcial. Había habido alguna que otra serie de
TV de cierto éxito. También tenía inquietud por saber más
de las tradiciones orientales. Pregunté por alguno de los gimnasios de
Burgos pero no había nada de Kung Fu en aquella época.
Fue entonces cuando tuve que elegir mi formación universitaria y eso
determinó muchas otras cosas. Tenía bastante claro que quería
estudiar Filosofía y mis posibilidades eran desplazarme para ello a Madrid
o a Salamanca. Uno de mis amigos me pasó una revista con un artículo
sobre el Kung Fu en Salamanca. Me gustó el espíritu de lo que
en él se decía y acabé por afincarme en la ciudad salmantina.
Antes de empezar en la Universidad ya me había matriculado en el Gimnasio
Kata y comenzaba mi entrenamiento en el Kung Fu.
Gaspar García había introducido en España el Choy Lee Fut.
Compaginaba sus estudios de Medicina en la Universidad de Salamanca con la enseñanza
del Kung Fu.
Recuerdo muy buenos momentos de esos primeros años donde todas las horas
de entrenamiento te parecían pocas. Me acuerdo de un curso intensivo
que hicimos en verano donde entrenábamos mañana y tarde casi hasta
acabar exhaustos. Todos disfrutábamos y el ambiente era muy propicio.
Conservo buenos amigos de esa época. Juan José Mendoza me ayudó
con mis comienzos en el Tai Chi, cuando trabajábamos el sistema del maestro
Wong Doc Fai.

-¿Cómo y cuando empezaste a dar clases?
El tiempo fue pasando y cada vez me iba enganchando más. Gaspar
me insistió para que comenzase a impartir clases y aprovechando mis viajes
a Burgos comencé en el Gimnasio Estudiantes con la enseñanza los
viernes por la tarde y los sábados por la mañana. Fueron tres
años donde cada fin de semana llegaba en tren a eso de las 6 y a la media
hora comenzaba las clases. Cuando aquello fue creciendo y hubo alumnos que fueron
tomando responsabilidades pudieron entrenar también los miércoles
por su cuenta. Cuando acabé la carrera de Filosofía tuve unos
meses de intensa actividad. Volvía a vivir en Burgos y daba clases en
dos gimnasio y en un colegio de lunes a sábado. Incluso los domingos
nos reuníamos en el Parque de "Fuentes Blancas" para seguir
entrenando.
Julio Alberto Alonso, Carlos Elena y José Carlos Rodríguez empezarona
destacar por su interés y dedicación y pude confiarles la responsabilidad
de continuar todas las actividades al tener que irme a Lanzarote a realizar
el servicio militar.
Al volver fui invitado a dar clases en la Universidad de Burgos y estuve dos
años enseñando a los grupos que se apuntaron a Choy Lee Fut, a
Tai Chi y a Qi Gong.

-¿Cómo llegaste a Cataluña?
Por medio de unos amigos comunes conocí en un viaje a una chica de Barcelona.
Comenzamos un noviazgo pese a la distancia y funcionó. Hoy es mi mujer.
Al casarme me trasladé a vivir a esta Comunidad.
Estuve primero en Tarragona (Móra d'Ebre) y durante tres años
impartí mis enseñanzas en el Judo Club Móra dirigido por
Luis Sánchez. También realicé varias actividades de promoción
en los pueblos de la comarca. De estos años la semilla fue recogida por
Josep Mª Llebería, quien hoy en día se dedica a continuar
esa labor en aquella zona. Por cuestiones de trabajo me desplacé a Barcelona
y comencé a dar clases en San Cugat. Fueron otros tres años de
muchas alegrías. Hoy hay un gran grupo liderado por Montse Barquín.
-Por razones de trabajo te has movido por varios sitios, ¿verdad?
La Filosofía estaba sufriendo grandes cambios por la reforma educativa
y la reducción del número de horas complicó la situación
de mis destinos. Estuve un año en Bagà (Prepirineo) y de allí
los tres últimos años he estado destinado en Les Borges Blanques
(Lleida). La verdad es que en todos estos sitios volvía a caer en la
tentación de dar clases y siempre había un grupo de practicantes
dispuestos a aprender y a trabajar. Disfruto transmitiendo estas enseñanzas
que tantos beneficios me han aportado y me siento gratificado viendo en los
alumnos esos mismos resultados. Además enseñando es como más
se aprende, siempre -claro está- que se tenga una preparación
adecuada para ello.
Desde hace dos años imparto unas clases de fin de semana en el Casal
d'Avis de Penitents de Barcelona. Es enormemente gratificante ver como se despierta
su entusiasmo al compartir mes a mes la práctica del Tai Chi. El ambiente
que se crea permite muy buenas vivencias. Están aprovechando muy bien
la oportunidad que se les presentó una vez que el Ayuntamiento de Barcelona
les amparó en su red de Casals.
Este curso 2001-2 he tenido también la oportunidad de impartir Créditos
de Libre Elección de Tai Chi a través de la Universidad de Lleida.
Volver a enseñar Tai Chi a universitarios es algo que echaba de menos.

-¿Qué nivel has conseguido en el Kung Fu?
A través del Departamento Nacional de Kung Fu obtuve el título
de Instructor Nacional y conseguí superar el 4º Dan en 1996. Mi
objetivo no ha sido nunca los títulos.He seguido una trayectoria muy
clara: aprender y estar dispuesto a revisar mis planteamiento una y otra vez.
El ser flexible me ha permitido conocer a mucha gente realmente interesante
en todos estos años. Estoy muy orgulloso de mis primeros alumnos de Burgos
que ahora ya son cuartos danes también; han realizado muy buen trabajo
y les considero personas íntegras.
-¿Ahora mismo enseñas Kung Fu?
Mis obligaciones familiares me hacen disponer de poco tiempo para otros
menesteres. El Kung Fu lo tuve que dejar de enseñar al acabar mi periodo
de San Cugat. Ahora mis dos hijos me piden que les enseñe y, sin prisas,
voy introduciéndoles en las bases.
Hace ya dos años tuve que centrarme en el Tai Chi. Mi tiempo era limitado
y no podía abarcar tantas disciplinas y con un alto nivel de exigencia
y dedicación. Pretendo vivir de mi trabajo como profesor de Filosofía
y dedicarme a transmitir las enseñanzas que estoy recibiendo de mis maestros
Luis Pedreros y Fu Sheng Yuan.
-¿Qué nos cuentas de tu experiencia con el maestro Chan Yon Fa?
Chan Yon Fa llegó por primera vez a España en 1988 y
fue algo espectacular ver de cerca como nos mostraba su habilidad y dominio
del Kung Fu Choy Lee Fut. Estar junto a tan gran maestro y en un curso con unos
80 practicantes de toda España y Portugal entrenando al más alto
nivel Choy Lee Fut y Qi Gong fue una experiencia definitiva. Varios años
disfrutamos con sus enseñanzas.
En España un buen número de profesores de diversas regionales
empezamos a organizarnos para rentabilizar al máximo nuestros años
de entrenamiento. Poco a poco Chan Yon Fa fue percibiendo nuestra dedicación
y formó el Wing Sing Tong, con una sede en España. Estuve implicado
en este gran proyecto hasta que tuve que optar por dedicarme casi en exclusiva
al Tai Chi.
-¿Has tenido algún momento de desánimo?
Varios. Algunas de las situaciones por las que he tenido que pasar
no han sido nada fáciles. Pero uno se curte con los problemas. Una forma
de saber si estás vivo es precisamente tener que salvar problemas. En
realidad, yo me los tomo como nuevos retos que hay que superar día a
día.
Recuerdo una situación especialmente. En 1995, cuando estaba en uno de los más críticos momentos apareció Luis Pedreros viniendo desde Australia para impartir en España cursos de Qi Gong con el beneplácito de Chan Yong Fa. Estuvimos hablando sobre nuestra situación en el Tai Chi y él se ofreció a ayudarnos. Él pretendía transmitir fielmente las enseñanzas que estaba recibiendo del maestro Fu Sheng Yuan en la línea Yang tradicional.
Su entrega y su amor por el Tai Chi me permitieron confiar en él y le
manifesté mi apoyo sin reservas. Cada cierto tiempo regresaba a España
y entrenábamos. Comencé a enseñar el sistema Yang Tradicional
al igual que Jesús Bonet y José Gago y todo se fue clarificando
hasta llegar a lo que ahora tenemos: La Asociación Yongnian de España
y la asidua presencia de los maestros Luis Pedreros y Fu Sheng Yuan mostrándonos
su apoyo, su entrega y su buen hacer.
Agosto del 2.000 fue una fecha clave para impulsar el proyecto de la Asociación.
El clima de convivencia y el buen entendimiento al que llegamos (Jesús
Bonet, José Gago, Nelson Barroso y yo tuvimos unas cuantas reuniones
organizativas supervisadas por Luis Pedreros) permitió vislumbrar un
futuro prometedor.

-¿Que proyectos tienes para el futuro?
Seguiré trabajando para la fiel difusión de las enseñanzas
del Yang Tai Chi. Tengo una gran responsabilidad ya que el número de
practicantes sigue creciendo en Cataluña y en la medida de mis posibilidades
tengo que ayudar a que todo discurra por los cauces adecuados. El buen trabajo
realizado en los últimos años augura un porvenir de grandes posibilidades.

